miércoles 20 de mayo de 2009

Nace reciclaplastico.org

En el Día de la Tierra nace en México reciclaplastico.org, una iniciativa de la sociedad civil, sin fines de lucro, impulsada por personas que promovemos el consumo sustentable de los artículos de plástico y la conservación de los recursos naturales a través de la recuperación y el reciclaje de los plásticos usados, siempre respetando la libertad de elección de las personas, como consumidor y como empresario.


Creemos en la CONSERVACIÓN porque TODOS LOS RECURSOS NATURALES SON FINITOS y su utilización TIENE LÍMITES que no debemos rebasar aunque ya lo estamos haciendo sin darnos cuenta cabal. Creemos también en el gran valor del COMPROMISO y de la COLABORACIÓN de las personas para avanzar en la CORRECTA DISPOSICIÓN de los plásticos usados. Creemos en la COMUNICACIÓN RESPONSABLE pues estamos inundados de desinformación que, aún siendo involuntaria, es falsa o errónea y confunde a las personas.

Por esto, reciclaplastico.org propone diez principios (10 erres) encaminados a Reducir, Reutilizar, Recuperar, Recoger, Regresar, Reciclar los plásticos usados, así como Responsabilizarnos de lo que nos toca, Reclamar las conductas irresponsables y Recomendar a otros estos principios, Respetando siempre a quienes piensen diferente de nosotros.

reciclaplastico.org no tiene afiliación comercial, empresarial, gremial o política alguna porque es una iniciativa de personas que incluye sin distinción a estudiantes, académicos, profesionistas, amas de casa, empleados, trabajadores e incluso funcionarios públicos. Algunos de los miembros de reciclaplastico.org somos o fuimos parte de la industria del plástico, otros son simplemente consumidores de artículos de plástico y todos, juntos, formamos una comunidad que se rige, antes que todo, por los principios que ya mencioné.

¿Qué puedes esperar de reciclaplastico.org? En primer lugar, información veraz para que no seas presa de la desinformación y así puedas normar tu criterio y elegir con libertad la manera como quieras hacer uso de los plásticos. En segundo lugar, puedes opinar con toda libertad acerca de los plásticos, de nosotros, de lo que otros dicen y promueven o buscan prohibir, de lo que tú estás haciendo y de lo que deberíamos hacer todos porque no ha habido libertad para expresarnos, para que nos tomen en cuenta, para que opinemos acerca de lo que otros dicen o pretenden hacer. Por último, reciclaplastico.org pone a tu alcance proyectos que lamamos "10R" mediante los cuales tú y nosotros podemos hacer realidad el consumo sustentable y la conservación de recursos naturales mediante la recuperación y el reciclaje de los plásticos usados.

¿Qué necesitas para ser parte de reciclaplastico.org? Muy fácil, solamente quererlo. Ser miembro de nuestra comunidad no cuesta un centavo, sólo tienes que hacer tuyas "las 10 erres" y practicarlas. Únete a reciclaplastico.org registrándote en nuestro portal (pícale aquí) y empezarás a recibir información, noticias y asesoría para organizarte y reciclar plástico.

No tardes. Te estamos esperando.

jueves 6 de noviembre de 2008

Degradar o no degradar... He ahí la pregunta...

El 20 de octubre pasado, el Senador Jorge Legorreta presentó una iniciativa para modificar la Ley General para la Prevención y la Gestión Integral de los Residuos Sólidos que busca añadir la obligación de llevar a cabo un programa de sustitución de bolsas de plástico por materiales biodegradables. La iniciativa se puede consultar en http://www.senado.gob.mx/gace.php?sesion=2008/10/21/1&documento=18.

En la exposición de motivos de la iniciativa abundan aseveraciones sobre las bolsas de plástico, sus perjuicios a la salud y a la ecología que se sustentan en varias referencias indicadas al final de la misma.

Si uno tiene paciencia y el cuidado de verificar esas aseveraciones, encontrará que la gran mayoría son copia al carbón de un documento anónimo titulado The Dangers of Plastic Bags (http://lee.ifas.ufl.edu/FYN/FYNPubs/TheDangersofPlasticBags.pdf) que después fue traducido de igual manera (copy-paste) al español por Jolubate, un periodista de Cd. Juárez, documento que pueden encontrar también en la siguiente liga: http://futurocostaensenada.files.wordpress.com/2008/09/bolsasdeplastico.pdf.

Si se dan el tiempo, verán que las mismas frases y cifras que encuentran en la iniciativa están en los otros dos documentos, ambos anónimos, lo cual hace pensar si el Senador Legorreta se tomó la molestia de investigar la información que plasmó en la exposición de motivos (la parte de la iniciativa donde justifica sus propuestas) o si simplemente encontró el documento y se lo fusiló para dar la impresión de que sus planteamientos tienen sustento.

Pero eso no es lo importante. Lo importante es que se habla de que los materiales degradables son mejores para el medio ambiente que los reciclables y, además, se piensa que siendo "bio" es todavía mejor, como si lo bio fuese, en sí mismo, "lo hermoso".

Cuando una tonelada de bolsas de polietileno se degradan, los productos resultantes son bióxido de carbono y agua porque el polietileno está compuesto solamente de carbono e hidrógeno (eso se enseña hoy en la secundaria). No hay que hacer muchas cuentas para saber cuánto bióxido de carbono resulta de degradar esa tonelada de polietileno: 3.1 toneladas de gas carbónico que, es más que bien sabido constituye el compuesto con mayor efecto invernadero después del vapor de agua (en.wikipedia.org/wiki/Greenhouse_gas), superior entre 2 y 3 veces al gas metano y entre 3 y 4 veces a los óxidos de nitrógeno.

Entonces, si se decide degradar esa tonelada de bolsas de plástico en lugar de reciclarla, estaremos generando 3 toneladas del segundo gas de invernadero más abundante. Para colmo, estaremos destruyendo en unos cuantos meses una tonelada de hidrocarburos que tardaron millones de años en formarse.

Otra de las falacias que se manejan en los documentos que el Senador empleó para respaldar su iniciativa es la de que los plásticos acabarán con el petróleo. Falso de todas las falsedades. Todo el consumo nacional de plástico, no sólo el de las bolsas, representa apenas el 1.6% (o 70 mil barriles diarios) de todos los hidrocarburos consumidos en el país mientras que las camionetas SUV son responsables de un consumo mayor de hidrocarburos y a estas no les han prestado atención para regularlas (¿será porque muchos legisladores las prefieren?)...

Adicionalmente, los estudios de ciclo de vida de las bolsas plásticas realizados en Estados Unidos (sus resultados ilustran una posible realidad para Mexico) indican que el impacto ambiental de las bolsas reciclables es menor al de otros tipos de bolsas, incluidas las degradables de plástico y, por supuesto, las de papel.

Contrario a estas realidades, en noviembre de 2007 en San Francisco se prohibió que los comercios dieran las bolsas de plástico convencionales y, en su lugar, se les obligó a que fueran de papel, compostables (si eran de plástico) o reusables.

Diez meses después, se hizo una investigación en campo visitando 25 tiendas de autoservicio de varias cadenas (Kroger, Safeway, Walgreens, entre otras) y los resultados son asombrosos:


  • Todas las cadenas cambiaron de plástico a papel. Sólo una ofrece la opción de plástico reusable. No se hallaron bolsas compostables en ninguna de las 25 tiendas
  • El número de consumidores que llevan sus bolsas resuables no varió, es similar al de otras ciudades donde esta medida no se ha impuesto
  • Se observó que la práctica de doble embolsado persiste con las bolsas de papel y en muchos casos es sólo porque los empleados de las tiendas suponen que así lo quiere la gente
  • Muchos de los depósitos para recolectar las bolsas reciclables que antes había en las tiendas fueron retirados

Si las autoridades de San Francisco pensaban que su regulación iba a reducir el impacto ambiental de las bolsas comerciales, se equivocaron. Se están usando las mismas o más bolsas de papel que las anteriores de plástico y, quizá por no haberlo tomado en cuenta, el impacto al medio ambiente es mayor pues los estudios de ciclo de vida han demostrado que las bolsas de papel (aunque degradables, bios y demás) provocan emisiones de gases de invernadero entre el doble y el triple que las de plástico, consumen 17 veces más agua en su elaboración y 2.4 veces la energía que sus contrapartes de plástico, además de generar 7 veces más residuos sólidos.

No se trata de ver qué material es mejor sino de poner en su justa dimensión lo que pareciera haber sido una decisión benéfica para el medio ambiente y sus resultados reales.

El asunto clave no es si son de plástico o de papel sino qué podemos y debemos hacer, en cualquier caso, para reducir, reusar y reciclar... En este asunto, las regulaciones tienen poco qué hacer si los consumidores no aportamos lo que nos corresponde.

Por eso he dicho que antes de degradar, hay que reciclar y, en el tema que nos ocupa (las buenas intenciones del Senador Legorreta) antes de legislar hay que informarse bien...

¿Qué opinan?...

martes 17 de junio de 2008

La Reforma Incompleta

Tras varias semanas de discusión en los foros de debate de la Reforma Energética, va quedando más y más claro que las iniciativas de reforma enviadas por el Presidente Calderón al Congreso distan mucho de ser, todas juntas y cada una de ellas, una real reforma y realmente energética. Lo dije hace semanas en una Carta al Industrial, no es energética pues solamente aborda el petróleo, pero tampoco es petrolera pues se centra solamente en Pemex y no en asuntos de mayor alcance sobre el petróleo.

Lo dijeron también Mario Molina, Pablo Mulás, Odón de Buen y hasta el Niño Verde. Para que la reforma sea energética debe incluir otras fuentes de energía y una política del Estado Mexicano acerca de ellas, cosa que no se ve por ningún lado en las seis iniciativas enviadas al legislativo. También le falta una política sobre consumo de energía (y su ahorro) ya que aquí necesitamos de una muy buena reforma que evite el desperdicio absurdo que hay en varios órdenes (electricidad y gasolina, por citar sólo dos).

Si la reforma fuese verdaderamente petrolera, habría incluido algo más que la simple modificación a las formas de extracción, tendría planteamientos de política pública acerca de la cadena de valor de los hidrocarburos y de esto solamente habla de producir más gasolinas para importar menos, hablaría de la petroquímica (omisa en todas las iniciativas aunque no en el diagnóstico pero vista sólo de pasadita). Y, siendo el petróleo una fuente de recursos para la Hacienda Pública, debió incluir algo sobre el destino de la renta petrolera y no, nada más, los llamados a mantenerla lo más alta posible. De haberse abordado esto, habría en alguno de los varios documentos una proyección de los precios (aunque no fuese la real pues todos quienes pronosticamos nos equivocamos, más o menos)...

Por todas esas omisiones, la reforma energética que hoy se debate está siendo bombardeada por "tirios y troyanos" sin que se le pueda defender con más argumentos que la urgencia de perforar más para buscar más con la esperanza de encontrar más (petróleo) para venderlo y así recoger el dividendo a través de los impuestos y derechos que paga Pemex a nombre (y para muchos a costa) de todos los mexicanos.

Para colmo, el nuevo coordinador de la bancada panista ya reconoció que la reforma no es más que meros cambios en Pemex, que no es petrolera y que es "light" pero que van a reimpulsarla para que sea aprobada. Buenos deseos de su parte...

Hace unos días me preguntaron acerca de qué pasaría si las iniciativas no se aprueban. Dije que nada, al menos nada malo puesto que Pemex -de una forma o de otra- encontraría la manera de hacer lo que tiene que hacer, de todas formas: explorar a mayor ritmo y asegurar el abasto de combustibles a un costo menos oneroso que el actual. No hay de otra...

Es más, tengo la sensación de que los mismos legisladores le darán la salida a Pemex, aunque echen para atrás las reformas. Y es que mucho de lo que Pemex necesita se puede hacer sin que se modifiquen de esa manera las leyes. Basta con una voluntad política de quienes realmente lo manejan (no hablo de sus directivos) para que esto suceda aunque llevamos décadas viendo que hacen justamente lo contrario.

En fin, que pasaremos el verano escuchando debates en el Senado, en los cafés, en la prensa y en los medios electrónicos sin saber a ciencia cierta lo que ocurrirá a partir del 1 de septiembre en que se discuta en las comisiones del ramo de ambas Cámaras.

En el interim y como van las cosas, cabe la posibilidad de que México no vaya al Mundial de Sudáfrica 2010. Quizá en esto se pueda predecir algo con mayor puntería...

Saludos

lunes 2 de junio de 2008

La Sustentabilidad somos Todos

No hay ruta viable hacia una efectiva sustentabilidad de los empaques plásticos si omitimos, ignoramos o dejamos fuera –por las razones que sean- a uno o más de los integrantes de la cadena de suministro, desde las materias primas más básicas, pasando por los demás eslabones transformadores, los proveedores de maquinaria y equipo, hasta quienes usan los empaques para contener sus productos, quienes los distribuyen y, al final, quienes los consumen y disponen de los empaques usados.

En otras palabras, la sustentabilidad de un empaque plástico no depende sólo de quienes lo diseñan o fabrican sino también de quienes los utilizan y los consumen y de otros relacionados con los anteriores. Por lo tanto, ni las grandes firmas dueñas de las marcas ni las cadenas comerciales pueden ir solas, sin el concurso de los fabricantes de los empaques y sus proveedores de materias primas y maquinaria, así como de los acopiadores y recicladores.

Aunque el trabajo en equipo puede darse en grupos de empresas individuales (una cadena comercial con un abastecedor de productos de limpieza, con el transformador de plásticos que le abastece, con un reciclador que recupere, etc.) los resultados se acrecientan, optiman, y tienen mayor valor si ese equipo y el trabajo abarca a más participantes de cada eslabón, lo cual se puede lograr con el concurso de sus agrupaciones como, en el caso de los plásticos, de la ANIPAC.

Pensemos en empaques consumidos en un súper, bolsas o películas. Pensemos en que la cadena comercial quiere mejorar su sustentabilidad y para ello, el departamento de compras comunica a sus actuales proveedores los nuevos requisitos que incluyen reducción de peso, restricción de materiales u otra propiedad que antes no pedía (p.ej.: biodegradable o contenido de reciclado) y dándoles un plazo para que coticen los nuevos empaques. ¿Qué puede ocurrir? Una o varias cosas…

  • Que la reducción de peso se consiga reduciendo dimensiones o añadiendo cargas, disminuyan las propiedades y el empaque no funcione como antes
  • Que los materiales alternos no permitan dar las propiedades del empaque original porque se escogieron sin hacer consultas o pruebas previas
  • Que la nueva propiedad (biodegradabilidad) se consiga a mayor costo o se satisfaga parcialmente
  • Que se acabe comprando por precio y no por su balance con el desempeño del empaque y su grado de sustentabilidad
  • Que, a fin de cuentas, el nuevo empaque no sea realmente más sustentable que el anterior y/o el consumidor final acabe pagando más o recibiendo un servicio (el empaque) de menor calidad

Pensemos en el caso contrario, que el proyecto de sustentabilidad se realiza en forma planeada, participativa, con suficiente oportunidad y rigor. Imaginemos que la misma cadena comercial trabaja de manera coordinada con un grupo más amplio de productores de empaques (las mismas bolsas o películas) definiendo las nuevas especificaciones con el concurso de especialistas de las empresas y asesores externos, que se realizan pruebas sobre diseños alternativos y se acuerda convertir las especificaciones finales en una norma aplicable a todos. ¿Qué podría ocurrir?

  • Que se llegue a un diseño mutuamente acordado que sí tenga el balance de atributos económicos, técnicos, ambientales y de seguridad que lo hagan más sustentable
  • Que los productos de todos los proveedores sean equivalente e intercambiables al tener que guardar conformidad con un estándar o una norma preestablecidos
  • Que todos los usuarios de los nuevos empaques sigan por le mismo camino
  • Que la competencia de precios sea sana al estar respaldada por el cumplimiento de características de desempeño similares y adecuadas de los productosQue los beneficios en cuanto a una mayor sustentabilidad se puedan medir con precisión para darle al consumidor información certera y veraz

Me pregunto si ¿No sería buena una coalición o alianza en México que emprendiera un gran proyecto en empaques sustentables?...

Reunir los esfuerzos de productores de envases y embalajes, proveedores de sus materias primas y equipos, especialistas en empaque, usuarios intermedios como las grandes marcas y también a los grandes comercializadores de los productos de consumo daría resultados mucho mayores que las acciones aisladas (y a veces sesgadas) de las empresas en lo individual.

Las agrupaciones de industriales pueden jugar un papel importantísimo que nadie debiera soslayar, menos los involucrados en la cadena de los envases y embalajes, sobre todo en su diseño, uso y distribución. Agrupaciones como la ANIPAC o la AMEE tienen a su alcance un universo más amplio y completo de productores de envases y embalajes que cualquier departamento de diseño o de compras de una empresa de bienes de consumo por lo que su colaboración podría ser invaluable para este propósito.

¿No sería mejor trabajar juntos que trenzarnos en la discusión sobre si unas bolsas chinas son o no de plástico, o si son de casi quince o de casi tres pesos?

Sus comentarios siguen siendo más que bienvenidos en el Café Plastitlán, un rinconcito para la charla sustentable…

Saludos a todos.

P.D.: Hay nuevas Cartas al Industrial con temas de actualidad y también la primera edición de los Indicadores infoplas con un balance de nuestra industria al primer trimestre de 2008. Los documentos están a su disposición si le pican
aquí o aquí

lunes 26 de mayo de 2008

La Sustentabilidad: Un Nuevo Reto

En dos Cartas al Industrial anteriores traté el asunto de las bolsas reusables que Wal Mart está ofreciendo a sus clientes como una alternativa para sustituir las bolsas de polietileno, las de camiseta, que todos conocemos y usamos cuando vamos al súper. Casi al tiempo de distribuir la primera carta, el diario REFORMA publicó una nota donde me citaban diciendo que la susodicha oferta era una tomada de pelo, fruto de la mercadotecnia verde con la que esta cadena comercial quería verdear (crecer, destacar) su imagen. Al día siguiente apareció en el mismo diario una aclaración de Wal Mart, en letra de su Director de Comunicación Corporativa, diciendo que las bolsas reusables de 15 pesos son de polipropileno no tejido y que las están ofreciendo prácticamente al costo, que revisaron muchas opciones para poder ofrecer una bolsa con calidad y precio competitivos, que ningún proveedor en México les ofreció algo siquiera similar al precio del proveedor de sus tiendas en Estados Unidos (proveedor de China) y que si yo sabía de alguien que le de las bolsas a 3 pesos (como dije que seguro les costaban), que le interesaría conocerlo.

Esta persona no dijo que están publicitando las bolsas reusables como si no fueran de plástico sino solamente “de tela” además de estarle preguntando al cliente de manera mañosa a través de cartelones en las tiendas si sabe que “en la fabricación de una tonelada de plástico se consumen 11 barriles de petróleo”. Imagino que en Wal Mart no saben que el polietileno no proviene del petróleo crudo sino de los líquidos del gas natural y que 11 barriles equivalen a 1,224 kilogramos de hidrocarburo por lo que la “ineficiencia” sería sólo del 22.4%, eso sin considerar que parte de esos 11 barriles se emplean como combustible para transformar el hidrocarburo del pozo en etileno y luego en polietileno y que, en la realidad, del 100% del recurso fósil empleado a lo largo de toda la cadena, 11% son combustibles y 89% es material. Siendo justos, no tienen por qué saber tanto detalle, como tampoco tienen por qué andar sesgando la información con tal de vender las susodichas bolsas que, de todas formas son de plástico no tejido.

Si las bolsas reusables chinas, que cargan 15 kilos de mercancía y pesan 80 gramos incluida una lámina de polipropileno que hace las veces de base para rigidizarlas, les están costando cerca de los 15 pesos que cobran por cada una, supongo que en su búsqueda en México no se acercaron a los fabricantes de sacos de raffia quienes, en tirajes grandes como el inicial de Wal Mart (150 mil piezas), se las podrían haber vendido a 3.50 pesos cada una, más 68 centavos adicionales por la impresión. Si no me falla la agricultura, 4 pesos con 18 centavos están más cerca de los 3 pesos que yo dije al principio que de los casi 15 pesos a lo que dicen les costaron. ¿Quién se está quedando con esa diferencia?


Se me hace que el departamento de compras no hizo bien su chamba…

En fin, lo importante no es entrar en polémica con alguien en particular, persona o empresa, sino tratar en forma abierta, clara y justa los asuntos centrales como la sustentabilidad de los empaques o la mercadotecnia verde aunque en ocasiones tenga que hacer alusión a nombres de marcas o razones sociales para ejemplificar y dar soporte a mis argumentos con casos reales y concretos.

La sustentabilidad de los empaques es un asunto mayor y su búsqueda por parte de muchas empresas es una tendencia definitiva e irreversible. Sustraerse de ella o querer ignorarla es tanto como condenar a la desaparición a nuestras empresas y, a la larga, a nuestra industria.

Uno de los asuntos centrales al tema de la sustentabilidad es cómo la definimos porque en ello podemos darle en el clavo o cometer errores crasos. No debemos adoptar un concepto ni definir la sustentabilidad de manera laxa ni estricta porque entonces todo o nada cabe, cualquier cosa o ninguna es factible y, en ambos casos el efecto que queremos lograr al final, acaba siendo marginal o nulo.

He visto dos definiciones que conviene comentar. La primera es de la Coalición para los Empaques Sustentables
una organización creada en los Estados Unidos que agrupa a los grandes dueños de las marcas y otras empresas no tan grandes de diferentes eslabones y cadenas industriales o de servicios como Abbott Laboratories, Amcor PET Packaging, BASF, Chevron Phillips, Colgate-Palmolive, ConAgra Foods, Constar, Dow Chemical, Dupont, Heinz, Henkel, Johnson & Johnson, Kraft Foods, Mattel, Microsoft, McCormick, McDonalds, Nike, PepsiCo/Frito Lay, Philip Morris, Procter & Gamble, Sara Lee, Spartech, Starbucks Symantec, Target, The Coca-Cola Co., The Clorox Co., Unilever, entre muchas otras.

La Coalición tiene un octálogo para los empaques sustentables que delinea los atributos requeridos en ellos para considerarlos así, sustentables.

A. Son benéficos, seguros y saludables para los individuos y las comunidades a lo largo de su ciclo de vida
B. Cumplen con criterios de mercado en cuanto a su desempeño y costo
C. Se abastecen, manufacturan, transportan y reciclan usando energía renovable
D. Maximizan el uso de materiales renovables o reciclados
E. Fabricados con tecnologías limpias y las mejores prácticas
F. Hechos con materiales “saludables” para todos sus probables escenarios de uso final
G. Han sido diseñados, físicamente, para optimar materiales y energíaSe recuperan y se utilizan en ciclos biológicos o industriales “de la cuna a la cuna”


Como lo expresé en el 1er. Foro sobre Innovación en Polipropileno organizado por Milliken, al que asistieron técnicos y mercadólogos de grandes empresas como las arriba mencionadas, cumplir con los ocho requisitos es prácticamente imposible. Baste con ver en el punto “C” y preguntarse ¿quién usa energía renovable en sus fábricas o, peor aún, en los transportes con los que mueve sus productos?. El punto “H” también presenta serias dificultades para darle cumplimiento cabal al octálogo porque involucra acciones muy puntuales por parte de los consumidores finales (separación, microacopio, entrega, etc.) que, sin ellas, no se pueden cerrar los ciclos y, por ende, no se lograría que el empaque recorriera el trayecto “de la cuna a la cuna”.

No obstante las dificultades para observarlo, el código de la Coalición es plausible (loable, meritorio, admirable y aceptable) porque ofrece un “mapa de ruta” que podemos usar para encaminarnos hacia una visión de sustentabilidad. Un documento muy completo que describe a detalle cada uno de los ocho criterios se puede descargar del sitio de la Coalición.

Una definición alterna es la que propone la Alianza para el Empaque Sustentable
creada en Australia en 2002 por la Universidad de Tecnología de Victoria, la Universidad RMIT y Birubi Innovation Pty Ltd. La definición acaba de ser revisada en noviembre de 2007 y está disponible en el sitio de la Alianza. El documento es excelente porque revisa otras aproximaciones y proporciona una gran información sobre los antecedentes de su modelo y algunas herramientas para la selección de empaques que consideran el balance entre economía, desempeño, seguridad y sustentabilidad.

La Alianza precisa que la sustentabilidad de los empaques es un asunto complejo, que debe abordarse con una aproximación de sistemas, es decir, considerando múltiples variables, causas y efectos interrelacionados por lo que no puede soslayar la concurrencia de factores sociales, económicos, tecnológicos y ambientales que inciden en los resultados e impactos finales y, muy importante, que el asunto debe abordarse con una visión de cadena por las transferencias e interacciones de diferentes eslabones y entidades de naturaleza a veces muy distinta (p.ej.: los productores, los usuarios intermedios, los comercializadores, consumidores, reguladores, etc.).

La Alianza define la sustentabilidad de un empaque en función de cuatro principios:

1. Efectividad: Beneficio social y económico, funcionalidad, costo…
2. Eficiencia: Uso de materiales y energía, transporte, generación de residuos…
3. Ciclicidad: Recuperabilidad, reusabilidad, reciclabilidad, biodegradabilidad, …
4. Seguridad: Producción limpia, toxicidad, migración…

Además de los principios, proporciona criterios e indicadores para evaluar el desempeño que vienen a auxiliar la planeación y la toma de decisiones de las empresas aunque estas no pueden darse en forma unilateral e independiente de los demás integrantes de la cadena de suministro, incluido el consumidor final.

No me detendré más en describir la información que está disponible a todos nosotros y pasaré a ofrecerles algunas reflexiones sobre lo que tenemos enfrente y algo de lo que nos tocaría hacer, que les presentaré en subsecuentes notas.

Sus comentarios son más que bienvenidos en el
Café Plastitlán, un rinconcito para la charla sustentable…

Saludos a todos.

Eduardo de la Tijera Coeto

miércoles 23 de abril de 2008

La Reforma Energética y los Plásticos

Muchos de ustedes se preguntarán qué efecto tendrá la Reforma Energética en nuestra industria. Yo mismo me lo he preguntado desde que aparecieron el diagnóstico de Pemex, los comerciales sobre las aguas profundas y las cinco iniciativas de reforma a leyes secundarias que presentó el Presidente Calderón al Senado.

Mi primera impresión, después de leer los seis documentos y de cambiarle de canal cada vez que aparecen los comerciales, me lleva a pensar que el impacto no será mayor y que no podemos calificarlo de favorable ni de desfavorable sino todo lo contrario. Veamos...

En primer lugar, el propósito de las reformas se orienta básicamente a la exploración y producción de crudo y a la elaboración de petrolíferos (la refinación), de modo que no toca de manera directa a la petroquímica que atañe al sector del plástico.

En segundo lugar, sigue y seguirá prevaleciendo la idea de maximar la renta petrolera, es decir, obtener de los hidrocarburos extraídos o los transformados a lo largo de la cadena el mayor valor económico posible para su empleo en el sostenimiento de la capacidad de producción y en el soporte de las finanzas públicas, con miras a invertirlo en infraestructura, educación, salud y otros rubros del gasto social del gobierno.

En ningún párrafo de las iniciativas se habla de que esa renta se vaya a canalizar al fomento de actividades industriales para dar alguna ventaja al productor nacional sobre sus competidores del exterior. A partir de lo anterior, no esperaría que los precios de los energéticos (combustibles o electricidad) bajaran y mucho menos los precios de los petroquímicos básicos (etano y gasolinas naturales) que son materias primas para la cadena del etileno y sus derivados.

Por lo tanto, los beneficios de la reforma para nuestro sector tendrían que darse en una segunda o tercera instancia, como resultado indirecto de los efectos del empleo de la renta petrolera en la economía, en el consumo de la población y ya después en la actividad industrial.

Entonces, ¿qué reformas se necesitarían para que el efecto fuese directo en nuestro sector?...

Las dos que se me ocurren "a primer bote" son:
  • Una reforma del modelo económico donde la construcción de la competitividad no se base, solamente, en dejar libres las fuerzas del mercado y se utilicen los recursos y las ventajas a nuestro alcance para inducir eficiencia, productividad, creación de valor, etc.
  • Una reforma a reglamentaciones que propician un tratamiento desigual a diferentes sectores, en especial de la industria, protegiendo solamente a unos que, en muchos casos, sus empresas no lo necesitan

Sobre la primera reforma, mejor no abundo porque implica cambiar la manera de pensar de quienes dictan las políticas de desarrollo y, también y más importante, deshacer las ataduras que obligan a nuestros gobiernos a seguir esos modelos "a pie juntillas".

La segunda es más posible (sic) porque existen los preceptos legales que nos permitirían respaldar nuestros argumentos y propuestas. Veamos...

La industria farmacéutica establecida en el país goza de una protección que ya quisiéramos muchos otros sectores pues el Reglamento de Insumos para la Salud exige que, para estar en condiciones de importar estos productos, se tenga instalada una fábrica de medicamentos en México. En otras palabras, se protege la fabricación local de medicamentos impidiendo su libre comercio y como el instalar un laboratorio no es "enchílame otra", sólo los que ya están o aquellos que vengan (ya siendo farmacéuticos) tienen acceso a ese beneficio, a esa protección...

La industria automotriz también ha tenido sus protecciones al restringirse la importación de autos nuevos a solamente los comercializados por distribuidores autorizados y previa aprobación del permiso de importación (hasta 2004) y para los usados, solamente a aquellos con 10 o más años de uso y que cumplan con las regulaciones ambientales vigentes en el país. Por lo tanto, el libre comercio fue (y sigue siendo en algunos casos) sujeto de restricciones en favor de los productores establecidos en el país.

Y en plásticos o para los plásticos ¿qué?... Nada en particular desde hace 40 años, aunque está en vías de formalizarse un programa sectorial de competitividad que la ANIPAC ha estado gestionando con la Secretaría de Economía, aunque será muy difícil obener tratamientos especiales como los que reciben la farmacéutica o la automotriz.

De cualquier forma, hay motivos para mantenernos optimistas y seguir confiando en nuestras capacidades y nuestro esfuerzo como las mejores vías para impulsar a nuestra industria y nuestras empresas.

En próximas Cartas al Industrial trataré algunos de estos asuntos, las oportunidades que los transformadores tienen para crear valor en sus empresas y nuevas formas de ver la cadena de suministro, en particular, a nuestras materias primas.

Hasta pronto...

Eduardo de la Tijera Coeto

lunes 21 de abril de 2008

Bienvenidos al Café Plastitlán

Bienvenido a su Café Plastitlán. Reabrimos con nuevo menú y nuevas secciones. Tomen asiento, disfruten un aromático café e iniciemos la charla con el tema que más les interese. Abrimos con dos que creemos serán de su agrado: Reforma Energética y el Plástico y Oportunidades de Negocio para el Transformador...

Para aquellos interesados en las Cartas al Industrial, están a su disposición en un nuevo sitio de infoplas: www.freewebs.com/infoplas/cartas.htm.

Saludos cordiales,

Eduardo de la Tijera Coeto