martes, 17 de junio de 2008

La Reforma Incompleta

Tras varias semanas de discusión en los foros de debate de la Reforma Energética, va quedando más y más claro que las iniciativas de reforma enviadas por el Presidente Calderón al Congreso distan mucho de ser, todas juntas y cada una de ellas, una real reforma y realmente energética. Lo dije hace semanas en una Carta al Industrial, no es energética pues solamente aborda el petróleo, pero tampoco es petrolera pues se centra solamente en Pemex y no en asuntos de mayor alcance sobre el petróleo.

Lo dijeron también Mario Molina, Pablo Mulás, Odón de Buen y hasta el Niño Verde. Para que la reforma sea energética debe incluir otras fuentes de energía y una política del Estado Mexicano acerca de ellas, cosa que no se ve por ningún lado en las seis iniciativas enviadas al legislativo. También le falta una política sobre consumo de energía (y su ahorro) ya que aquí necesitamos de una muy buena reforma que evite el desperdicio absurdo que hay en varios órdenes (electricidad y gasolina, por citar sólo dos).

Si la reforma fuese verdaderamente petrolera, habría incluido algo más que la simple modificación a las formas de extracción, tendría planteamientos de política pública acerca de la cadena de valor de los hidrocarburos y de esto solamente habla de producir más gasolinas para importar menos, hablaría de la petroquímica (omisa en todas las iniciativas aunque no en el diagnóstico pero vista sólo de pasadita). Y, siendo el petróleo una fuente de recursos para la Hacienda Pública, debió incluir algo sobre el destino de la renta petrolera y no, nada más, los llamados a mantenerla lo más alta posible. De haberse abordado esto, habría en alguno de los varios documentos una proyección de los precios (aunque no fuese la real pues todos quienes pronosticamos nos equivocamos, más o menos)...

Por todas esas omisiones, la reforma energética que hoy se debate está siendo bombardeada por "tirios y troyanos" sin que se le pueda defender con más argumentos que la urgencia de perforar más para buscar más con la esperanza de encontrar más (petróleo) para venderlo y así recoger el dividendo a través de los impuestos y derechos que paga Pemex a nombre (y para muchos a costa) de todos los mexicanos.

Para colmo, el nuevo coordinador de la bancada panista ya reconoció que la reforma no es más que meros cambios en Pemex, que no es petrolera y que es "light" pero que van a reimpulsarla para que sea aprobada. Buenos deseos de su parte...

Hace unos días me preguntaron acerca de qué pasaría si las iniciativas no se aprueban. Dije que nada, al menos nada malo puesto que Pemex -de una forma o de otra- encontraría la manera de hacer lo que tiene que hacer, de todas formas: explorar a mayor ritmo y asegurar el abasto de combustibles a un costo menos oneroso que el actual. No hay de otra...

Es más, tengo la sensación de que los mismos legisladores le darán la salida a Pemex, aunque echen para atrás las reformas. Y es que mucho de lo que Pemex necesita se puede hacer sin que se modifiquen de esa manera las leyes. Basta con una voluntad política de quienes realmente lo manejan (no hablo de sus directivos) para que esto suceda aunque llevamos décadas viendo que hacen justamente lo contrario.

En fin, que pasaremos el verano escuchando debates en el Senado, en los cafés, en la prensa y en los medios electrónicos sin saber a ciencia cierta lo que ocurrirá a partir del 1 de septiembre en que se discuta en las comisiones del ramo de ambas Cámaras.

En el interim y como van las cosas, cabe la posibilidad de que México no vaya al Mundial de Sudáfrica 2010. Quizá en esto se pueda predecir algo con mayor puntería...

Saludos

lunes, 2 de junio de 2008

La Sustentabilidad somos Todos

No hay ruta viable hacia una efectiva sustentabilidad de los empaques plásticos si omitimos, ignoramos o dejamos fuera –por las razones que sean- a uno o más de los integrantes de la cadena de suministro, desde las materias primas más básicas, pasando por los demás eslabones transformadores, los proveedores de maquinaria y equipo, hasta quienes usan los empaques para contener sus productos, quienes los distribuyen y, al final, quienes los consumen y disponen de los empaques usados.

En otras palabras, la sustentabilidad de un empaque plástico no depende sólo de quienes lo diseñan o fabrican sino también de quienes los utilizan y los consumen y de otros relacionados con los anteriores. Por lo tanto, ni las grandes firmas dueñas de las marcas ni las cadenas comerciales pueden ir solas, sin el concurso de los fabricantes de los empaques y sus proveedores de materias primas y maquinaria, así como de los acopiadores y recicladores.

Aunque el trabajo en equipo puede darse en grupos de empresas individuales (una cadena comercial con un abastecedor de productos de limpieza, con el transformador de plásticos que le abastece, con un reciclador que recupere, etc.) los resultados se acrecientan, optiman, y tienen mayor valor si ese equipo y el trabajo abarca a más participantes de cada eslabón, lo cual se puede lograr con el concurso de sus agrupaciones como, en el caso de los plásticos, de la ANIPAC.

Pensemos en empaques consumidos en un súper, bolsas o películas. Pensemos en que la cadena comercial quiere mejorar su sustentabilidad y para ello, el departamento de compras comunica a sus actuales proveedores los nuevos requisitos que incluyen reducción de peso, restricción de materiales u otra propiedad que antes no pedía (p.ej.: biodegradable o contenido de reciclado) y dándoles un plazo para que coticen los nuevos empaques. ¿Qué puede ocurrir? Una o varias cosas…

  • Que la reducción de peso se consiga reduciendo dimensiones o añadiendo cargas, disminuyan las propiedades y el empaque no funcione como antes
  • Que los materiales alternos no permitan dar las propiedades del empaque original porque se escogieron sin hacer consultas o pruebas previas
  • Que la nueva propiedad (biodegradabilidad) se consiga a mayor costo o se satisfaga parcialmente
  • Que se acabe comprando por precio y no por su balance con el desempeño del empaque y su grado de sustentabilidad
  • Que, a fin de cuentas, el nuevo empaque no sea realmente más sustentable que el anterior y/o el consumidor final acabe pagando más o recibiendo un servicio (el empaque) de menor calidad

Pensemos en el caso contrario, que el proyecto de sustentabilidad se realiza en forma planeada, participativa, con suficiente oportunidad y rigor. Imaginemos que la misma cadena comercial trabaja de manera coordinada con un grupo más amplio de productores de empaques (las mismas bolsas o películas) definiendo las nuevas especificaciones con el concurso de especialistas de las empresas y asesores externos, que se realizan pruebas sobre diseños alternativos y se acuerda convertir las especificaciones finales en una norma aplicable a todos. ¿Qué podría ocurrir?

  • Que se llegue a un diseño mutuamente acordado que sí tenga el balance de atributos económicos, técnicos, ambientales y de seguridad que lo hagan más sustentable
  • Que los productos de todos los proveedores sean equivalente e intercambiables al tener que guardar conformidad con un estándar o una norma preestablecidos
  • Que todos los usuarios de los nuevos empaques sigan por le mismo camino
  • Que la competencia de precios sea sana al estar respaldada por el cumplimiento de características de desempeño similares y adecuadas de los productosQue los beneficios en cuanto a una mayor sustentabilidad se puedan medir con precisión para darle al consumidor información certera y veraz

Me pregunto si ¿No sería buena una coalición o alianza en México que emprendiera un gran proyecto en empaques sustentables?...

Reunir los esfuerzos de productores de envases y embalajes, proveedores de sus materias primas y equipos, especialistas en empaque, usuarios intermedios como las grandes marcas y también a los grandes comercializadores de los productos de consumo daría resultados mucho mayores que las acciones aisladas (y a veces sesgadas) de las empresas en lo individual.

Las agrupaciones de industriales pueden jugar un papel importantísimo que nadie debiera soslayar, menos los involucrados en la cadena de los envases y embalajes, sobre todo en su diseño, uso y distribución. Agrupaciones como la ANIPAC o la AMEE tienen a su alcance un universo más amplio y completo de productores de envases y embalajes que cualquier departamento de diseño o de compras de una empresa de bienes de consumo por lo que su colaboración podría ser invaluable para este propósito.

¿No sería mejor trabajar juntos que trenzarnos en la discusión sobre si unas bolsas chinas son o no de plástico, o si son de casi quince o de casi tres pesos?

Sus comentarios siguen siendo más que bienvenidos en el Café Plastitlán, un rinconcito para la charla sustentable…

Saludos a todos.

P.D.: Hay nuevas Cartas al Industrial con temas de actualidad y también la primera edición de los Indicadores infoplas con un balance de nuestra industria al primer trimestre de 2008. Los documentos están a su disposición si le pican
aquí o aquí