martes, 2 de agosto de 2011

¿Quién lo creería?


La aprobación de un mayor endeudamiento en el gobierno de los Estados Unidos no exime a nadie de un otoño e invierno bastante crudos esperando que la primavera nos traiga cierto respiro...

Durante semanas anduvimos casi con el alma en un hilo en espera de que el Capitolio y la Casa Blanca se pusieran de acuerdo sobre el techo de endeudamiento de la segunda. Finalmente, como en las telenovelas, el desenlace estaba previsto y llegó al final del último capítulo. Al presidente Obama le autorizan endeudarse por unos cuantos millones de dólares más y le exigen recortar su gasto otro cachito.

Aunque las calificadoras le dan de inmediato la categoría de Premium, los mercados financieros siguen sin respirar tranquilos, aunque para algunos pareciera que todo regresa a la normalidad y se despeja el riesgo de que la economía mundial -y la mexicana- se vieran afectadas.

Las reacciones en casa, también inmediatas, parecieran ser contradictorias pues, por una parte, el Secretario Cordero afirma hoy que "México se ha preparado para una desaceleración de la economía estadounidense" y que "el plan se ha venido construyendo en los últimos años" cuando el propio Presidente de la República dijera hace unos días que al interior le preocupaba el mercado interno ya que la confianza del consumidor no es estaba recuperando.

No busquemos que haya congruencia entre "el cordero de los pinos" y Los Pinos porque a cada uno les animan propósitos muy diferentes. Veamos lo que podría ocurrir con los factores que determinan el crecimiento de los mercados -en este caso de los plásticos- y a partir de eso saquemos nuestras propias conclusiones.

Si la economía de nuestro país creció menos de lo esperado en el segundo trimestre, es de sensatos pensar que no habrá un "jalón hacia arriba" en lo que resta del año si el mercado al que va el 80% de nuestras exportaciones crece poco o nada y con las medidas de ayer y hoy pudiera crecer nada o al contrario. Las exportaciones de plásticos han decrecido 2% en los primeros cinco meses de este año.

Tampoco podemos esperar que el mercado interno se de "un levantón" si el INEGI nos acaba de decir que entre 2008 y 2010 hubo reducción en el ingreso corriente de los hogares del 12.6% considerando las transferencias del exterior, los apoyos del gobierno y las aportaciones entre los mismos hogares y de 13.1% si no contamos con dichas transferencias.

Más aún, los saldos de las tarjetas de crédito siguen bajando, señal de que los consumidores están destinando parte de su ingreso al pago de principal para evitarse el pago de más intereses. También hay que considerar que el índice de ventas del comercio al por menor ha crecido de enero a mayo apenas 2.5% respecto del mismo período del año anterior, con decrementos en la venta de alimentos y bebidas, textiles, muebles y enseres domésticos y combustibles que impactan de manera directa a los mercados de empaques plásticos.

¿Qué nos dice todo esto? Pues que el segundo semestre del 2011 no va a ser como lo pinta el Secretario de Hacienda, que nuestros mercados y nuestras empresas seguirán muy presionados (y peor por el repunte en los precios de las materias primas) tanto así que el pronóstico de crecimiento del 6% en nuestra industria que hice en febrero ya no lo alcanzo a ver.

Esperemos que los mercados se mantengan en el segundo semestre a los mismos niveles del 2010 para que su crecimiento no baje del tres y logremos sacar adelante a nuestras empresas, en espera de que la carrera política por el 2012 reavive en algo el consumo y, por ende, la demanda de plásticos en el mercado doméstico, así como el que Barak Obama consiga reinyectarle ánimos a la economía de su país para ganar terreno en su carrera por la reelección.

Curioso, ahora resulta que las aspiraciones de los políticos pueden convertirse en un factor de crecimiento de nuestra industria. ¿Quién lo creería?...

Saludos cordiales.