miércoles, 5 de diciembre de 2012

Innovar o Morir ¿Hay de Otra?

El mayor reto para la empresa del Siglo XXI está en sortear con éxito las cada día más rigurosas y por igual cambiantes condiciones del entorno, de los mercados, las formas de competir y las expectativas del consumidor. Crecer por crecer ya no es el único objetivo ni el más importante si en ello se pierde flexibilidad y capacidad de reacción o si la empresa se vuelve vulnerable ante estos cambios, signo constante de los tiempos actuales.

La incertidumbre se ha convertido también en un factor de peso específico que incide de manera determinante en las decisiones de negocio. Ante esto, una decisión adecuada a las circunstancias del momento puede convertirse de súbito o por un evento inesperado en un error craso si no podemos adaptarnos en forma correcta y oportuna a este cambio de circunstancias.

No hay adaptación sin cambio interno ni hay cambio al interior de la empresa sin innovación. De ahí que la innovación sea la respuesta más apropiada y valedera para abordar el cambio interno y, por ende, para enfrentar la incertidumbre y los cambios en las condiciones externas.

¿Qué es la innovación? Sin entrar en grandes lucubraciones, la innovación es un proceso y un resultado, el llevar una idea de mejora a la realidad y lograr la mejora, ya sea gradual o radical, pero que sea algo distintivo de lo que hacíamos en el pasado y de lo que hacen los demás. En otras palabras, no hay innovación sin mejora ni la hay sin un cambio real en las formas de hacer las cosas y en sus resultados.

Por ello, plantearnos para el año siguiente un crecimiento en las ventas o en la contribución marginal exige innovar en las creencias y en las formas de actuar, amén de que también exige cambios en algunas de las herramientas de que disponemos o de las maneras de utilizarlas.

Las innovaciones no se compran ni se traen de fuera para trasplantarlas en la empresa, se generan desde el interior de las organizaciones, en las personas y por las personas. Lo que se trae de fuera son las herramientas para que las ideas surgidas desde el interior puedan concretarse de mejor manera y con rapidez, nada más.

Muchas veces pensamos que la introducción de una nueva tecnología va a cambiar nuestra realidad y a hacer que las cosas en nuestra empresa sean diferentes en automático. No es cierto. Las tecnologías son meras herramientas que sin el cambio en las creencias y en las formas de actuar sirven muy poco o de nada. Una nueva máquina o una nueva materia prima, por sí solas, no van a darnos la mejora, al igual que un CRM no va a traernos más ni mejores clientes, ni un ERP va a hacer más ágiles y eficientes nuestras operaciones.

La innovación se da en las empresas cuando está íntimamente ligada a la estrategia y las personas ven esto con claridad; cuando se acepta que las mejoras puedan ser chicas o grandes, graduales o radicales; cuando el primer impulsor del esfuerzo de innovación es la alta dirección; cuando se le destinan recursos suficientes y hay alguien, incluso un equipo de personas, promoviendo la innovación dentro de la empresa. La innovación se da cuando se adopta como un proceso más dentro de la organización y se miden los esfuerzos y los resultados. Y para todo ello, se necesita que la gente piense en la innovación como su forma de ser, la adopte como parte de su cultura de trabajo y se le entrene, apoye y guíe para ser innovadora.

Para empezar, las empresas que no incluyen la innovación en sus expresiones de misión y visión o en sus políticas de calidad, nunca van a innovar. Aquellas que omiten la innovación en sus manuales de organización y procedimientos, en las descripciones de puestos o en sus presupuestos, tampoco van a innovar. Las que no hablan de innovar cuando revisan sus resultados y trazan sus metas, tampoco lo harán.

Y lo mismo pasa con las personas en lo individual. Quienes no se sienten exigidos por sí mismos a innovar, y quienes se piensan incapaces de hacerlo, nunca lo harán. Y quienes pretenden resultados diferentes haciendo lo mismo de siempre, nunca innovarán y seguirán obteniendo lo mismo de antes.

Los invito a que hablemos acerca de la innovación en lo que toca a nosotros y a nuestras empresas, aquí en su Café donde siempre serán bienvenidos a disfrutar de una aromática taza, o más...

Saludos cordiales

Eduardo de la Tijera Coeto

Regresamos...

Las fronteras de "la tecnología" se ensanchan a diario al punto de hacer imposible estar presente con asiduidad en todos los escaparates que vamos abriendo o en los que decidimos participar.

Paradójicamente, la explosión de la internet -y ahora de las redes sociales- rebasan con facilidad nuestras capacidades para comunicarnos con oportunidad, para estar atentos a todo lo que aparece y para interactuar con quienes nos leen o a quienes leemos. De ahí que, en lugar de seguir abriendo ventanales sin ton ni son, estemos obligados a ordenarnos y aprovechar que "la tecnología" nos permite tejer una red en la que se liguen los diferentes espacios a través de los cuales compartimos nuestros pensamientos, opiniones, sentires, datos y demás.

A partir de hoy, comienza un esfuerzo concienzudo, de orden y disciplina para que puedan acceder con facilidad a las Cartas al Industrial, a las Actualidades y a los Indicadores de infoplas, a las Perspectivas y a este cafecito sabrosón, nuestro Café Plastitlán.

En breve estará todo listo para que con un solo mensaje de correo y un solo 'click' se enteren de lo que vaya publicándose acerca de nuestra industria, la del plástico.

Saludos

Eduardo de la Tijera Coeto