jueves, 10 de enero de 2013

El Precio NO lo es todo


¿Cuántas veces no hemos dicho o escuchado que en la industria del plástico se compra sólo por precio? Este paradigma lo tienen muy presente tanto los proveedores de materias primas como muchos procesadores pues así han acostumbrado a su mente como también a sus jefes y, peor aún, a sus clientes…

Los pesos por kilo no es lo único que importa a quienes consumen resina o productos de plástico. Ejemplos de esto los hemos visto en autopartes, botellas, tinacos y otros artículos donde se vende por pieza y el peso de la pieza es lo que menos importa si sus propiedades cumplen con lo que sus consumidores esperan. En las resinas son pocos los ejemplos aunque también existen. Un material que le permite al procesador correr sus máquinas a mayor velocidad o uno que le permite reducir el espesor del producto puede venderse a un precio por kilo mayor al del material competidor que no le garantiza ese desempeño.

Un mejor desempeño crea valor para nuestros clientes, si sabemos hacérselo ver y lo convencemos de que al final de la ecuación tendrá un beneficio mayor que comprar un cuarto, medio o un centavo “más barato”…

El que yo llamo “Precio por Valor Creado” no es una invención reciente. Allá por inicios los setentas ya se había lanzado este concepto, en un manual del Modern Plastics que seguramente hoy sería un incunable del plástico. El precio por unidad de propiedad –así lo denominaron- permitía comparar materiales con base en su desempeño, de acuerdo a la aplicación y a las propiedades que se requerían en el proceso o en la pieza final.

Con un kilo de resina podemos crear valor o no para el cliente, dependiendo si:

§  Incrementa la productividad de máquina y la hace correr más rápido de modo que en el mismo tiempo produzca más unidades (o incluso más kilos) de producto terminado

§  Reduce el consumo de energía porque fluye mejor y se requiere menos torque para dar la misma producción

§  Permite reducir espesores y peso de los artículos manteniendo o mejorando sus propiedades mecánicas

§  Aguanta más carga o más material reciclado sin afectar las propiedades del producto final

§  Minimiza las mermas y los reprocesos, así como las segundas y el producto fuera de especificación

§  Garantiza mejor calidad y reduce las reclamaciones, devoluciones y remplazos de producto

§  Requiere de menos supervisión durante una corrida, ahorrando personal o liberando tiempo para otras cosas

§  Ayuda a conservar mejor la maquinaria reduciendo los paros para mantenimiento o las partes de repuesto

No tengo a la mano ejemplos para artículos de plástico pero en otra taza de café los podremos revisar…

Si la idea les es atractiva cabe preguntar ¿Cómo hacerle para vender resina a precio por valor creado?

1.    Conozcamos nuestros productos y sus contratipos para que sepamos qué ofrecen y “hasta dónde da” cada uno en cuanto a sus propiedades y en su desempeño en el proceso y el producto.

2.    Calculemos para de cada uno el precio por unidad de propiedad ($/MFI, $/resistencia, $/claridad, etc.) o por unidad de desempeño ($/pieza, $/metros por hora, KWh/Kg).

3.    Determinemos con pesos y centavos el valor económico creado para el cliente en aquellos rubros donde la resina o el grado alternativo le significa un ahorro en costos variables o fijos, una simplificación de sus operaciones o una mejora de calidad en su producto.

4.    Digámosle todo esto al cliente, démosle la información en una hoja técnica para que la revise y, si es necesario, hagamos pruebas en sus máquinas para que vea en los hechos las ventajas de usar uno u otro material.

Dirán que es muy complicado o incluso imposible. Sí y no. Vender por Valor Creado es más complejo que vender por kilo, toma más tiempo y –sobre todo- exige más esfuerzo y conocimiento. La diferencia está en que al venderle así al cliente le estamos ofreciendo algo más que un precio. Le estamos diciendo que nos preocupamos –y ocupamos- porque su economía, su bolsillo, mejoren y esto no lo va a pasar por alto, siempre lo agradecerá.

Diferenciémonos en la manera de vender y de tratar a nuestros clientes. Dejemos de pelearnos por el medio centavo y busquemos dónde crear valor para ellos porque, con eso, nos preferirán por ser un proveedor realmente diferente y –al mismo tiempo- estaremos creando valor para nosotros.

Saludos cordiales

Eduardo de la Tijera Coeto

Innovadores Efectivos


Cuatro de cada cinco ideas o proyectos innovadores fallan debido a que se nos olvida lo que se necesita para ser innovadores efectivos. Aquí van diez cosas que no debemos pasar por alto…

1.    INNOVAR JUNTOS, EN EQUIPO: Para tener éxito se necesita de la participación de todos quienes están en la cadena de valor o de producto donde queremos innovar. Si la idea surge de un eslabón, los demás tienen que participar en algo para convertirla en una innovación.

2.    ELEGIR EL MOMENTO APROPIADO: La innovación debe llegar al mercado/clientes en el momento justo en el que necesitan satisfacer un sueño, una necesidad o resolver un problema, no antes y no mucho después porque hay que llegar antes que los competidores. Por eso, debemos ser hábiles para detectar las necesidades actuales o futuras de los clientes y actuar en el momento apropiado para que la innovación les llegue a tiempo.

3.    FACILITAR EL TRABAJO DE LOS DEMÁS: Una idea innovadora tiene que fluir a través de varios departamentos antes de convertirse en innovación y llegar al mercado. Ayudar a que otros sean campeones o adopten la idea como suya es crucial y debemos facilitarles el subirse al tren para pedalear o remar todos juntos en la misma dirección. Finalmente, la innovación será un resultado del equipo y no sólo de quien generó la idea.

4.    DESCUBRIR LAS NECESIDADES DESDE EL INICIO: Las ideas innovadoras deben satisfacer necesidades reales de los clientes y no a la inversa. Tomarnos el tiempo para descubrirlas ahorra tiempo y esfuerzo al proyecto innovador y acrecienta su probabilidad de éxito.

5.    HACER USO DE LA VOZ DEL CLIENTE: Probar desde el inicio una idea innovadora con algunos clientes clave reditúa mucho, sobre todo ayuda a que la idea tenga más respaldo, fluya más rápido y de mejor manera al interior de la compañía porque está avalada por los clientes importantes.

6.    SER INNOVADORES PERO ACTUAR DE MANERA CONSERVADORA: En toda organización hay personas que se resisten a las innovaciones. Sus objeciones pueden ser válidas y hay que escucharlas, entenderlas y resolverlas para obtener su respaldo y participación. Sin dejar de empujarla, conviene actuar de manera conservadora cuando una idea se enfrenta a objeciones y no presionar más allá del límite que las personas toleran.

7.    SER PERTINACES, TOZUDOS Y TENACES: No nos detengamos ante el primer no. Responder a las objeciones puede enriquecer la idea o el proyecto innovador. Tener respuestas y resultados hace que los no se vuelvan sí.

8.    INVOLUCRAR A LOS TOMADORES DE DECISIONES: desde el inicio hay que subir al tren al Gran Jefe y a los directores y gerentes clave para que la idea se desarrolle de manera rápida y adecuada y se tenga el respaldo de “los Señores del Billullo” quienes aprueban los recursos que necesitamos para convertirla en realidad.

9.    HACERLO RÁPIDO: Las ideas y los proyectos innovadores se pudren si no se desarrollan rápido. Las de producto no deben tardar más de 18 meses y las de servicios no más de 12 aunque lo ideal es que maduren en la mitad de ese tiempo. Una vez que nos dan la luz verde, debemos trabajar bien enfocados y avanzar con rapidez.

10.  SER ABIERTOS CUIDANDO EL SECRETO: No cabe duda que debemos mantener en secreto las ideas y los proyectos innovadores pero hacia el exterior de la compañía y no dentro de ella. Ocultar a los demás lo que hacemos no ayuda a la colaboración necesaria para que el proyecto se desarrolle bien y la innovación se logre.

No se fijen en el orden de estos diez ingredientes, no altera el producto. Lo que importa es la mezcla de todos y lo mejor sería que todos estuvieran presentes desde el inicio. Para ser innovadores efectivos tenemos que desarrollar nuestras habilidades en esos diez aspectos. ¿Cómo? Practicándolos una y otra vez -aunque un buen consultor que nos ayude no sale sobrando…

Los invito a que sigamos hablando acerca de innovación, aquí en su Café Plastitlán donde siempre serán bienvenidos para disfrutar de una aromática taza, o más...

 Saludos cordiales

 Eduardo de la Tijera Coeto

Diferenciándose, diferenciándose


En la charla anterior hablé de lo que significa la innovación y que uno de sus requisitos era que el cambio implicara algo diferente respecto de lo que hace u ofrecen los competidores. Hoy cabe preguntarnos ¿Qué carambas es eso de diferenciarnos?

Diferenciarnos es tener y ofrecer algo –con valor para el cliente- que nuestros competidores no tengan ni puedan ofrecer, algo que satisfaga las expectativas de los clientes de manera superior y en forma distinta a como lo hace nuestra competencia. Suena sencillo pero a la hora de la hora no es tan fácil saber y entender bien qué tanto, en qué somos diferentes y qué tanto lo perciben y valoran quienes toman las decisiones de compra.

Dos académicos, Macmillan y MacGrath de Wharton y Columbia, analizaron este asunto ya hace tiempo (1997) y encontraron que la diferenciación entre competidores puede darse a lo largo de lo que llamaron la “cadena de consumo” de los clientes que inicia desde el momento en que se enteran (o los enteramos) de nuestra oferta hasta el punto en que dejan de usar o se deshacen de nuestro producto. En términos plastiqueros, la cadena de compra abarcaría desde la etapa en que el cliente se entera de nosotros y del material o producto que ofrecemos hasta que lo transforma y lo entrega a sus respectivos clientes y estos lo consumen como producto terminado.

A lo largo de la cadena de consumo, los clientes nos van percibiendo e interactúan con nosotros –y con otros proveedores- de varias maneras y para propósitos diversos. Es en cada una de esas instancias donde un competidor puede diferenciarse de los demás. Veamos algunos ejemplos pertinentes a un proveedor de materias primas…

¿Cómo nos hacemos notar a los clientes? ¿Cómo les hacemos saber de nuestra oferta? Prácticamente todos tienen páginas en internet y aparecen en los directorios industriales. La diferencia está en la manera en que les hacemos accesible la información sobre nuestra oferta pues, si está escondida detrás de varios clicks o puesta en lindas páginas de Java que tardan mucho en cargarse, difícilmente encontrarán una diferencia que les invite a enterarse de lo que queremos ofrecerles. Igual pasa con las direcciones y teléfonos de contacto, sobre todo cuando el cliente tiene que llenar un formulario para que le demos información sobre la persona con quien él quiere hablar. Los proveedores que son fáciles de localizar se diferencian y adquieren una ventaja respecto de los que no lo son.

La decisión de compra de los plastiqueros no se basa solamente en el precio por kilo. Otros factores que toman en cuenta al momento de decidir incluyen las formas de pago, el plazo de crédito, la forma y el tiempo de entrega e incluso las garantías que podemos darle de que el material funcionará bien en sus máquinas. El proveedor con buen conocimiento de estos otros factores y de la manera como puede combinarlos para hacer más atractiva su oferta se diferencia de los que solamente ofrecen precio y lo demás lo manejan como algo estándar o incluso fijo.

¿Qué hacemos después de entregado el producto? Quienes solamente esperan a que venza el plazo del crédito para ir a cobrar y no atienden al cliente con lo que puede ocurrir en el momento en que consume la resina nunca se van a diferenciar de aquel proveedor que acompaña al cliente en la instalación en planta de un contratipo o en la verificación de que el material está funcionado como debería. No dudo que algunos sí hagan esto pero, la pregunta es si lo hacen de manera sistemática, con todos los clientes y en la mayoría de los embarques.

Pocos proveedores de materia prima ofrecen asistencia técnica real al procesador. Las páginas en internet de ninguno de los principales tiene un teléfono al que los clientes puedan llamar cuando se les presenta un problema, mucho menos un chat en línea por donde puedan ser atendidos por alguien con conocimientos técnicos que les ayuden a resolver un atorón en sus líneas de producción o con el producto terminado. Tampoco conozco a un proveedor que se ocupe en dar información a sus clientes sobre los mercados donde el procesador compite, sus tendencias y novedades.

En todos y cada uno de estos aspectos hay oportunidades para diferenciarse de los demás competidores. Páginas limpias y ligeras, información accesible, contacto rápido y directo, precios por valor creado al cliente, asistencia para la resolución de problemas, acompañamiento en la instalación y durante el consumo del material, interés por lo que sucede en el mercado de los clientes e información que les sea útil en este respecto son apenas unas cuantas maneras que el cliente nos vea, sienta y valore como un proveedor diferente de los demás y nos prefiera.

¿Qué tan diferentes o iguales somos respecto de nuestros competidores? ¿Ya lo analizamos a detalle?

Saludos cordiales

Eduardo de la Tijera Coeto

Innovar para no morir


Si el dilema está en “innovar o morir” ¿Cómo hacerle para no morir? ¿Cómo innovar?... Empecemos por el principio: ¿Qué es innovación?

Innovación es todo cambio en procesos, productos, formas de operar o servicios que nos diferencia de los demás competidores y crea valor para los clientes –y para nosotros- dándonos una ventaja sostenible.

§  Cambio: Las innovaciones implican cambios aunque no cualquier cambio es innovación. Los cambios que no nos diferencian, no crean valor o no se traducen en ventajas sostenibles pueden ser sólo una mejora interna que siempre será bienvenida, pero nunca una innovación.

§  Diferenciación: Los cambios que no llevan a hacernos diferentes a los demás no son innovación porque no modifican la percepción ni las preferencias de los clientes. Pueden ser mejoras internas, graduales o incluso radicales pero mejoras que se quedan sólo para nuestros ojos.

§  Creación de Valor: Aunque un cambio nos diferencie, vale poco si no crea un valor transmisible a nuestros clientes, que ellos perciban y valoren en la justa dimensión que los haga preferirnos. Sin creación de valor, la diferenciación se queda en mera peculiaridad.

§  Ventaja Sostenible: Crear valor para el cliente, diferenciarnos de la competencia a través de cambios en nuestros procesos, productos y demás sirve de poco si la ventaja que genera a nuestro favor es fácil de imitar o desaparece pronto por otra acción de nuestros competidores.

La combinación de los cuatro ingredientes, ni uno menos ni uno más, nos permite innovar y ser innovadores. Pero, ojo, innovar no es algo personal sino de toda la organización, no es aleatorio ni ocasional sino algo sistemático y sostenido, no es gratuito pues implica inversión en tiempo, esfuerzo y recursos, y no es imbatible porque los competidores también pueden innovar o nosotros sabotearnos nuestras innovaciones si no las gestionamos bien.

¿Qué nos movería en lo individual a embarcarnos en un esfuerzo de innovación? Sus beneficios…

La innovación hace nuestro trabajo más fácil y redituable porque al crear valor y diferenciarnos ante los clientes ganamos nuevos clientes y mantenemos o acrecentamos a los actuales. Además, la innovación crea valor para nosotros, en lo personal, y nos diferencia de nosotros mismos en lo que éramos antes, dando mejores resultados y haciéndonos acreedores a estímulos y recompensas.

Y ¿Cómo ser Campeones de la Innovación?

§  Con una política de la alta dirección que sea explícita, bien definida y comunicada a todos y que ligue la innovación con la estrategia competitiva de la empresa

§  Con espacio, tiempo y recursos que nos permitan a aprender a innovar y a entrenarnos en la innovación

§  Con un sistema y herramientas que nos guíen y nos faciliten la generación de las ideas innovadoras, su desarrollo, su implantación y la evaluación de sus resultados

§  Con estímulos y recompensas para todos quienes participen en el proceso de innovación, sin cohibir que se asuman riesgos ni castigar cuando se presente un fracaso, elementos ineludibles de la genética de la innovación.

Entendiendo bien estos ocho ingredientes de la receta básica -y actuando en consecuencia- no nos tomaría mucho tiempo empezar a generar las primeras innovaciones que, en sí mismas, serían el aliciente para seguir innovando, como forma de ser y hacer las cosas en adelante, para no morir…

Los invito a que sigamos en el Café Plastitlán hablando de innovación entre taza y taza de un aromático cafecito...

Saludos cordiales

Eduardo de la Tijera Coeto