Cuatro de cada cinco
ideas o proyectos innovadores fallan debido a que se nos olvida lo que se
necesita para ser innovadores efectivos. Aquí van diez cosas que no debemos
pasar por alto…
1. INNOVAR JUNTOS, EN EQUIPO: Para tener éxito se necesita de la
participación de todos quienes están en la cadena de valor o de producto donde
queremos innovar. Si la idea surge de un eslabón, los demás tienen que
participar en algo para convertirla en una innovación.
2. ELEGIR EL MOMENTO APROPIADO: La innovación debe llegar al
mercado/clientes en el momento justo en el que necesitan satisfacer un sueño,
una necesidad o resolver un problema, no antes y no mucho después porque hay
que llegar antes que los competidores. Por eso, debemos ser hábiles para
detectar las necesidades actuales o futuras de los clientes y actuar en el momento
apropiado para que la innovación les llegue a tiempo.
3. FACILITAR EL TRABAJO DE LOS DEMÁS: Una idea innovadora tiene que fluir a
través de varios departamentos antes de convertirse en innovación y llegar al
mercado. Ayudar a que otros sean campeones o adopten la idea como suya es
crucial y debemos facilitarles el subirse al tren para pedalear o remar todos
juntos en la misma dirección. Finalmente, la innovación será un resultado del
equipo y no sólo de quien generó la idea.
4. DESCUBRIR LAS NECESIDADES DESDE EL
INICIO: Las ideas innovadoras
deben satisfacer necesidades reales de los clientes y no a la inversa. Tomarnos
el tiempo para descubrirlas ahorra tiempo y esfuerzo al proyecto innovador y
acrecienta su probabilidad de éxito.
5.
HACER
USO DE LA VOZ DEL CLIENTE: Probar desde el inicio una idea innovadora con
algunos clientes clave reditúa mucho, sobre todo ayuda a que la idea tenga más
respaldo, fluya más rápido y de mejor manera al interior de la compañía porque
está avalada por los clientes importantes.
6. SER INNOVADORES PERO ACTUAR DE
MANERA CONSERVADORA: En toda organización
hay personas que se resisten a las innovaciones. Sus objeciones pueden ser
válidas y hay que escucharlas, entenderlas y resolverlas para obtener su
respaldo y participación. Sin dejar de empujarla, conviene actuar de manera
conservadora cuando una idea se enfrenta a objeciones y no presionar más allá
del límite que las personas toleran.
7. SER PERTINACES, TOZUDOS Y TENACES: No nos detengamos ante el primer no.
Responder a las objeciones puede enriquecer la idea o el proyecto innovador.
Tener respuestas y resultados hace que los no se vuelvan sí.
8. INVOLUCRAR A LOS TOMADORES DE
DECISIONES: desde el inicio hay que
subir al tren al Gran Jefe y a los directores y gerentes clave para que la idea
se desarrolle de manera rápida y adecuada y se tenga el respaldo de “los
Señores del Billullo” quienes aprueban los recursos que necesitamos para
convertirla en realidad.
9. HACERLO RÁPIDO: Las ideas y los proyectos innovadores
se pudren si no se desarrollan rápido. Las de producto no deben tardar más de
18 meses y las de servicios no más de 12 aunque lo ideal es que maduren en la
mitad de ese tiempo. Una vez que nos dan la luz verde, debemos trabajar bien
enfocados y avanzar con rapidez.
10. SER ABIERTOS CUIDANDO EL SECRETO: No cabe duda que debemos mantener en
secreto las ideas y los proyectos innovadores pero hacia el exterior de la
compañía y no dentro de ella. Ocultar a los demás lo que hacemos no ayuda a la
colaboración necesaria para que el proyecto se desarrolle bien y la innovación se
logre.
No se fijen en el orden
de estos diez ingredientes, no altera el producto. Lo que importa es la mezcla
de todos y lo mejor sería que todos estuvieran presentes desde el inicio. Para
ser innovadores efectivos tenemos que desarrollar nuestras habilidades en esos
diez aspectos. ¿Cómo? Practicándolos una y otra vez -aunque un buen consultor
que nos ayude no sale sobrando…
Los invito a que sigamos hablando acerca de innovación, aquí en su Café Plastitlán donde siempre serán bienvenidos para
disfrutar de una aromática taza, o más...

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