lunes, 22 de abril de 2013

En el Día de la Tierra...


La celebración de hoy no es trivial ni banal. Apela a la conciencia de la humanidad para atender los problemas que estamos causando al único planeta donde podemos vivir...


El tema ambiental se empezó a tratar desde una perspectiva global allá a inicios de los setentas con la publicación del informe al Club de Roma sobre “Los Límites al Crecimiento” elaborado por los esposos Donella y Denis Meadows, Jorgen Sanders y 15 científicos más del MIT. En ese informe se apuntaba que la humanidad estaba haciendo uso de los recursos naturales a un paso tal que alcanzaría sus límites físicos dentro de los siguientes 100 años.

En 1992, 2004 y 2012, se publicaron actualizaciones del reporte original. Tras la publicación del último reporte, es indudable que las conclusiones de 1972 siguen siendo válidas, aunque haya muchos que llevan cuatro décadas desestimándolas. La entrevista a Denis Meadows donde recapitula lo ocurrido en estos años es muy ilustrativa y se refiere a que el mundo está más cerca del límite en el agotamiento de los recursos de lo que los científicos previeron en aquel entonces

Algo similar a ocurrido con las Cumbres sobre la Tierra a partir de inicios de los noventas y ahora reeditadas con más frecuencia en las conferencias COP. Temas como el cambio climático, la sustentabilidad de la sociedad mundial, la economía verde y otras formas de abordar el proceso de agotamiento de los recursos naturales, el crecimiento de la población, el desarrollo industrial, los patrones de consumo y sus efectos en los ecosistemas han servido para dar un vuelco en la manera de ver a nuestro mundo, tanto por los gobiernos como por la sociedad y las empresas.

El Día de la Tierra no debería ser un día internacional más como los muchos que se inventan por motivos comerciales, políticos o meramente de interés de ciertos grupos. El Día de la Tierra debería ser un día para la reflexión sobre lo que estamos haciendo, lo que no deberíamos hacer y lo que estamos obligados a realizar en el futuro inmediato y mediato.

En nuestra industria, la del plástico de México, todavía no hacemos ese ejercicio en forma cabal. Sí nos hemos preocupado por temas particulares y en algunos debo reconocer avances realmente significativos, aunque no cabe duda que tenemos rezagos importantes en otros. Visualizar el asunto en forma integral con sus implicaciones para nuestra cotidianeidad debería ser una prioridad para todos.

Para conmemorar el Día de la Tierra debemos ver con más detalle temas como el cambio climático, la sustentabilidad (bien entendida), las implicaciones de la responsabilidad compartida y, valga la redundancia, el valor de la valorización de los residuos plásticos.

En los primeros dos creo tenemos en qué enfocar nuestros análisis y esfuerzos. La mitigación del cambio climático obliga a reducir la huella de carbono de nuestra industria y las maneras de hacerlo son dos: Promover las 3R y las acciones de producción y consumo sustentable. Reducir significa mejor diseño y no menor consumo, como en el caso de los envases de PET y otros envases y empaques de menor calibre. Reutilizar es inherente a las características de los productos de modo que pocos pueden ofrecer algo significativo como el caso de las bolsas que al reutilizarse al 100% reducen a la mitad su huella de carbono. La tercera “R” es el reciclaje donde la labor es más compleja.

La Producción Sustentable también reduce la huella de carbono en varios aspectos: El uso más eficiente de la energía eléctrica, el segundo insumo en la transformación de plásticos, y el empleo de material reciclado o cargas de menor generación de gases de efecto invernadero.

Por desgracia, la degradación o la biodegradación no contribuyen a reducir la huella de carbono sino todo lo contrario, la incrementan porque –según ofrecen sus promotores- convierten de manera acelerada el carbono de los hidrocarburos contenidos en los plásticos en bióxido de carbono o en metano, ambos gases de efecto invernadero.

En la búsqueda de la Sustentabilidad de los plásticos, igual juega un rol crucial la producción y el consumo sustentable porque el diseño de los productos, la reutilización de estos y la adecuada gestión de sus residuos para mejorar el reciclaje contribuyen a conservar recursos.

Si la sustentabilidad la enfocamos a la conservación de recursos, la degradación acelerada difícilmente va a contribuir a esto. La presunta ganancia en espacio en los rellenos sanitarios no es suficiente para compensar la destrucción de recursos reaprovechables aunque hoy los debamos enterrar. Recordemos que en la exploración y explotación de hidrocarburos, cada día vamos a profundidades mayores porque se justifica ir por esos recursos, aunque cueste más y sea más complejo. Si la mitad de los residuos reciclables que generamos es están almacenando en tumbas (los rellenos sanitarios) ¿Cabría pensar que en un futuro los podamos desenterrar para reaprovecharlos? Yo creo que sí…

Pero, las acciones más efectivas –e inmediatas- las podemos hacer en casa. En la industria del plástico damos empleo a 200 mil personas que quizá representen un número igual de hogares o familias. Cada familia del plástico tiene entre dos y tres familias en parentesco y dos familias más como vecinos de modo que nuestro ámbito de influencia abarcaría al menos un millón de familias y poco más de 4 millones de mexicanos. Si cada uno de esos 200 mil personas que vivimos del plástico nos abocamos a que nuestras familias, nuestros parientes y vecinos separen sus residuos y adopten buenas prácticas de consumo sustentable, en poco tiempo incrementaríamos la disponibilidad de residuos plásticos en 450 mil toneladas que representarían un brinco de 10% adicional en las tasas de recuperación y reciclaje.

Invito a los cientos de lectores de las Cartas al Industrial a que nos embarquemos en este esfuerzo, lo iniciemos en nuestra industria y lo proyectemos a nuestros colaboradores, familiares y vecinos. En el Día de la Tierra podemos hacer un compromiso personal a favor de las 3R del plástico, del consumo sustentable y de la disposición responsable de los residuos.

Igual lo podemos hacer en el ámbito de nuestras empresas intensificando los esfuerzos en el uso más eficiente de la energía eléctrica en el rediseño de nuestros productos para reducir peso y mejorar su reciclabilidad, así como en un mayor empleo de materiales reciclados. Bajar la huella de carbono así es muy redituable porque implica ahorro en insumos y costos.

Si en el Día de la Tierra nos proponemos estas dos simples acciones, les aseguro que en poco tiempo tendremos resultados muy positivos y beneficios en la empresa y en lo personal, además de que ayudaríamos mucho a rescatar en mucho la imagen del plástico.

Los que creemos que así SÍ SE PUEDE, hagámoslo. Los que piensen que no, allá ellos…

Atentamente,

Eduardo de la Tijera Coeto

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